martes, 10 de marzo de 2015

EKATI o el infierno helado


National Geographic realizó en 2012 un documental sobre la gélida Ekati. Situada en el límite del Ártico canadiense, Ekati es una de las minas más remotas del mundo: se encuentra a unos 200 km al sur del Círculo Polar Ártico, y a 310 km al noreste de Yellowknife. The Ekati Diamond Mine es la primera mina de diamantes canadiense y produce alrededor del 6% de los diamantes que se venden en el mundo. Los diamantes de Ekati se encuentran en el interior de unas chimeneas de kimberlita que datan de hace 45 a 62 millones de años. En 1991, una primera chimenea de kimberlita rica en diamantes fue descubierta en el lago Point, en Canada; en octubre de 1998, Ekati comenzó a ser explotada oficialmente por BHP Billiton Canada Inc., y en noviembre de 2012 se estimó que podría seguir operativa hasta 2023 por lo menos.

Las imágenes aéreas de ese mundo invernal, recubierto de un manto que fue blanco y ahora es grisáceo como grasa de ballena, son sobrecogedoras: unas bocas perfectamente esféricas se hunden en el suelo, como pirámides invertidas, y dentro de esos conos se lucha sin descanso, día y noche, en medio de un paisaje fantasmagórico que asemeja las gradas de un anfiteatro. Pero en lugar de gladiadores y leones, unos pesados dinosaurios amarillos se enfrentan a diminutos geypermans vestidos de monos naranjas: son las megaexcavadoras accionadas por unos pocos obreros que tal vez dejarían de hacer lo que hacen si estuvieran cuerdos.

De cuando en cuando una explosión sacude la superficie como un seismo controlado y el suelo se hace añicos y se desintegra en cientos de adoquines irregulares que caen ordenadamente. Las máquinas mastodónticas se mueven parsimoniosas como moscas sobre la superficie de una fruta madura, y sus microscópicos domadores no se arredran ante las bestias a las que se enfrentan. Todo parece perfectamente engrasado y ninguno de esos hombres que trabajan allí, seguramente por necesidad, o por codicia, aparenta miedo ni dolor ni remordimiento alguno, ni preocupación por su integridad física, ni por los quebrantos de salud que a buen seguro les aquejarán en el futuro.

El espectador, en cambio, hace largo rato ya que ha dejado de respirar apaciblemente. También ha dejado de mirar con pasividad, y su interés seudocientífico se ha ido tornando en asombro, en angustia, en indignación. La inquietud que produce contemplar lo más parecido a la fragua de Vulcano, ese universo subterráneo y helado, lleno de estruendo horrísono y humos letales y cataclismos, en el que los seres humanos se enfrentan en desigual combate a las máquinas y a las fuerzas de la naturaleza, se convierte en incredulidad por la destrucción innecesaria, frívola, irreversible, de un territorio inerme: la Tierra, ese animal herido de muerte, no podrá nunca defenderse de sus agresores, pero un día se tomará la revancha.

domingo, 16 de junio de 2013


Passo


Passo de tutti. Paso de tuiter, paso de feisbuk, paso de tuenti y de gúguel plus. Es más, desde que descubrí que en esto de los blogs también hay que echar carreras a ver quién tiene más "me gusta" o más "tuitear" y más deditos para arriba o para abajo, se me quitaron un poco bastante las ganas de escribir. No tengo alma de gladiador romano, ni necesito que ningún emperador me salve o me condene a golpe de pulgar. No me quita el sueño saber que me he quedado en el pleistoceno de las redes sociales, carezco de afán de protagonismo virtual, me la trae al fresco tener o no tener una larga lista de contactos, no me provoca colgar en ningún muro ni evaporizar en nube alguna las fotos que almaceno en mi mac o mi móvil: estoy casi segura de que a nadie le interesa el reportaje gráfico de mi vida. Si alguien quiere saber algo de mí, que se tome la molestia de conocerme en persona. Soy de trato moderadamente risueño, me gustan el té y la plática y, si me cae bien mi interlocutor, podemos llegar a intimar. Pero no me pongan a echar carreras de popularidad, que ya voy pa los sesenta y…

miércoles, 19 de enero de 2011

La diferencia entre NO y NO

Hay una particularidad que, según los hombres (no todos), está muy extendida entre las mujeres (no todas)... y es que nuestros NOes significan SÍes. Pues bien, es verdad. Hay casos donde nuestras negativas son afirmaciones. Es más, hay veces en que nuestras negativas son ruegos (y preguntas: "Me ha llamado y le he dicho que no, ¿me volverá a llamar? porfasí porfasí porfasí...")

Un ejemplo de cuando un NO es un SÍ: Tú eres una chica normal (quiero esto decir que no eres una "guapa objetiva"; las guapas objetivas son aquellas mujeres que quedan fuera de todo criterio: les gustan a todos los hombres), y un día conoces a un chico 10 (de esos que hacen deporte y se les nota -la tableta de chocolate no es imprescindible- , que pueden escuchar a Messiaen o a Pergolesi sin arrugarse, y que tienen a Mosterín, a Bachelard o a Barthes en la mesilla de noche). Ya tenemos a los personajes: un tipo 10 y una tipa normal. Ahora, la situación: estás con tu amiga en un bar. Tú le estas contando a tu amiga que el mes pasado sonó tu móvil una vez y media (la vez que te llamó ella, y la media era una publicidad de Decathlon), cuando de pronto entra el tipo en cuestión, el de la Matrícula de Honor. Tú, que conoces tus limitaciones, lo miras, te embobas, pero sigues con tus cosas, sin echarle mucha cuenta. Y ahora te dice tu amiga: “Niña, el tío ese tan weno que acaba de entrar te está mirando.” Tu corazón: tictactictactictac. Primer impulso: piensas “Se me ve el string por encima del vaquero.” Te tocas disimuladamente la cinturilla a la altura de los riñones y compruebas que no sobresale nada. Tu corazón: pampampampam. Tú: “Qué dices, mujer, a mí no es....” Tu amiga insiste: “Pues se está acercando...” Tu corazón: POMPOMPOMPOMPOM... Tú: “Irá al baño, ¡¡¡yo que sé!!!” Pero no... Se acerca... ¡¡Se ha parado!! Tu corazón: chancharachan chan chan pan parabampanpam... Él: “Hola”. Tu corazón: _____________ (¡¡¡¡No, por favor, no dejes de latir ahora!!!!) Tú: “Jgjhjgjhjgjhjgjptjpfjbjs...” El caso es que el tipo está a tu lado, hablándote, tu amiga al otro lado, metiéndote el codo en las costillas y diciéndote: “¿Ves, ves?” Y llega el momento en que el Sobresaliente te invita a no sé donde. Tú sólo has escuchado la frase “...los dos solos...” ¡Chicas, muy fuerte! Él te dice: “Nosequenosecuantolosdosolos?”... Y tú ¿qué dices?: NO. Pero ¿qué significa ese NO? Significa NO a la primera, NO a la segunda y SÍ a la tercera.  Cuando un tío como él se acerca a una tía como yo (quiero decir, como tú), es necesaria la pregunta de confirmación. ¿Por qué? Hombre... Una tiene sus dudas... Por si hay una cámara oculta de esas de vigilancia, o una webcam de google earth (o de wikileaks)... Pero ÉL debería saber que en estos casos NO es: SÍ, soy tuya desde ya y hasta el fin de los tiempos.

Ahora un ejemplo de cuando un NO es un NO. Los personajes: Chica en bar (o en cine, o en parada del tranvía, o en parque, playa, parque marítimo, auditorio). Colgado/ borracho/ baboso en bar (en el mismo bar, claro, o el mismo cine, la misma parada, el mismo parque, playa, etc.).
Él: “¿Hfdadfsdfshdfioayalchocho?”
Ella: NO.
Y esta vez NO quiere decir NO.

jueves, 13 de enero de 2011

El buen salvaje visionario


Henry David Thoreau podría ser el héroe de todos los niños que han soñado en vivir en una casita escondida entre las ramas de un árbol: en 1845 construyó con sus propias manos una cabaña cerca del lago Walden, en Massachusetts, y allí vivió dos años al aire libre, cultivando sus alimentos y erigiéndose así en el primer ecologista de la Historia. Quería, al parecer, experimentar la vida en la naturaleza para liberarse de las esclavitudes de la sociedad industrial, y demostrar que los lujos son innecesarios impedimentos.

Pero Thoreau fue también un pionero de la desobediencia civil: se negó a pagar sus impuestos (alegando que se oponía a colaborar con un Estado que mantenía el régimen de esclavitud y emprendía guerras injustificadas), por lo que fue detenido y encarcelado. De este hecho nace su tratado “La desobediencia civil”, publicado en 1866. En este texto declara uno de los conceptos principales de su ideología: la idea de que el gobierno no debe tener más poder que el que los ciudadanos estén dispuestos a concederle. Critica y acusa a la sociedad estadounidense de haberse dejado llevar por un conformismo material, olvidando así el ejercicio del derecho a la rebelión, y denuncia la falta de responsabilidad individual que desemboca en un Estado que acaba por convertirse en el opresor de aquellos a los cuales se debe.

No insinúo con esto que nadie debe dejar de pagar sus impuestos. Al contrario: además de depauperar a sus empleados públicos, a sus desempleados y a sus pensionistas, los Gobiernos occidentales deberían perseguir con mayor eficacia el fraude fiscal como medio de mejorar sus finanzas. Pero no está de más reflexionar sobre las ideas premonitorias de Thoreau. Su “Desobediencia Civil” viene a negar que la obediencia sea necesariamente una virtud: cuando algo en el sistema funciona mal, el individuo tiene el derecho y la responsabilidad de desobedecer y rebelarse.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Imaginación

Ernest Rutherford, conocido también como Lord Rutherford (Nueva Zelanda, 1871 – Reino Unido, 1937), fue un físico y químico neozelandés que se dedicó al estudio de las ondas hertzianas y de los rayos X. Más tarde investigó las partículas radioactivas y logró clasificarlas en alfa, beta y gamma. En el curso de sus trabajos halló que la radiactividad iba acompañada por una desintegración de los elementos, lo que le valió el Premio Nobel de Química en 1908. Este descubrimiento provocó sin embargo un gran revuelo entre los químicos, muy convencidos del principio de indestructibilidad de la materia…
Años más tarde la idea de desintegración de los elementos o de destructibilidad de la materia entra en contradicción con el principio de Jorge Drexler (quien sostiene que “nada se pierde, todo se transforma”) y con la realidad más chunga: los empleos de unos se destruyen para transformarse en cifras del paro, las nóminas de otros devienen en sueldos vitalicios para presidentes de Gobierno Autonómico, las pensiones congeladas de los ciudadanos inermes se permutan por pensiones consolidadas para exministros o exparlamentarios…
Menos mal que Lord Rutherford nos dejó otra reflexión muy útil para sortear este fin de decenio de tan tristes augurios: “Como no tenemos dinero, no hay más remedio que pensar.”
Échense a temblar, señores políticos: si, con el estómago o los bolsillos vacíos, a los ciudadanos les diera por pensar…
Y ustedes, votantes, piensen. No dejen que nadie lo haga por nosotros.